viernes, 27 de noviembre de 2015

Crónicas de viaje: Mucho frío y poco oxígeno.

Ya está, hemos llegado hasta más de medio camino. En seis días ya hemos subido mucho, ahora vamos directos al matadero, a lo peor de este trekking. 

Estoy tomando medicina un poco fuerte para contrarestar la posible infección. Medicina que hace que mi estómago sufra de manera horripilante. Jo! Hacia años que no usaba esa palabra: horripilante. 

Día 6. Manang

En este pueblo hemos de quedarnos dos dias dizque uno para aclimatarse. Yo no sé muy bien cómo funciona este negocio por aquí. Cuando he caminado por los Andes he ido poco a poco subiendo sin necesidad de hacer paradas de dos dias para aclimatarme. Desde luego, no somos inconscientes para subir de una sola 2000 metros de desnivel sobre todo en estas alturas. Yo creo que es más bien un negocio inventado para que el turista se quede y gaste más dinero. Lo veo más lógico que uno se aclimate sobre los 3,800 si es que ha descendido de un avión un día antes pero nosotros que ya llevamos 6 días no lo hemos contemplado.

El mal de altura o como nosotros le llamamos soroche no es otro que la falta de oxígeno en el cuerpo. Yo creo que una vez te da, ya no hay forma de pararlo. Simplemente haz de bajar lo andado. Hay gente que se toma la pastilla cuando ya tiene los síntomas; particularmente soy de la idea que, es mejor tomarlo como un tratamiento preventivo, es decir, tomarse la pastilla cuando uno empieza a subir a metros ya considerables. Yo siempre lo hago así y hasta el momento me ha ido genial. Con más INRI te digo que, solo tome 3 pastillas y luego ya no las necesite más. 


Bueno, lo que te comentaba, aquí en este pueblo habríamos de quedarnos un día más y así lo hemos hecho. Yo no me moví de cama, según prescripción médica. No he hecho ningún trekking de aclimatacion, así que mañana subiré más metros sin miedo a ningún mal de altura.  

Día 7: Leddar

Hace frío. La subida ha sido buena pero teníamos que habernos quedado en un pueblo llamado Ya Karkha que está antes pero al final hemos pensado en subir un poco más y ya la hemos liado. Esta última hora ha sido terrible, el viento frío azotaba la Pampa de manera muy virulenta y no ha hecho más que congelarme. Menos mal que hemos llegado a este poblado llamado Leddar, aquí comeremos y descansaremos el cuerpo para subir mañana al High Camp desde donde, y después de una noche, haremos cima.  Desde Leddar a High Camp dice hay 4 horas. Así que nos levantaremos temprano y llegaremos a descansar sobre los 4,800 mts. 


Qué bonito es el Himalaya, papá! Yo creo que jamás olvidaré este viaje; y fíjate tú que no por el esfuerzo sino por lo bellos que son estos paisajes, por los amaneceres tan espectaculares! Esa brisa a montaña helada y esta paz que parece de otro mundo. Papi, aquí se respira mucha tranquilidad. Como se puede vivir sin casi nada y ser feliz? Me gustaría saber el secreto. 


Día 8: Thorung Phedi, High Camp, Thorung La y Muktinath. 

No se me puede preguntar si lo hago o no lo hago porque siempre terminaré haciéndolo. Soy muy testaruda, papi Lucho, y eso no siempre es bueno. 



Te cuento, ayer antes de dormir repasé el itinerario que versaba lo siguiente:

Leddar -  High Camp 4 horas. Dormir aquí. 
High Camp - Thorung La 3 horas aproximadamente. 
Thorung La - Muktinath 4 horas. 

Hasta aquí todo bien. Esto era lo que estaba previsto; pero qué sucedió? Resulta que de Leddar a High Camp hicimos menos tiempo (3 horas) y eso fue un aliciente para el espíritu deportista que llevo dentro. Debí ser más objetiva y más precavida pero...  No lo fui así que con el pecho henchido de emoción empecé a tirar para arriba como si se me fuera la vida en ello. Ya está, se había liado la cosa y nos vimos haciendo dos etapas en una sola sin posibilidad de retorno alguno. 

Así pues en un total de 11 horas con 15 minutos subimos y bajamos del Thorung La como cabras montesas con delirio de persecusión. Cómo me duelen las piernas ahora! Cómo me duelen!

Lo conseguí, papá! Conseguí llegar al paso más alto del mundo. Qué felicidad y qué ganas de llorar tambien. Te imaginas? Yo nunca me lo imagine, siquiera. 




No creo que haya mayor satisfacción que  un buen resultado a tamaño esfuerzo. No lo hay. Luego uno puede, quizás, perderse llenándose de cosas materiales para sentirse satisfecho pero la verdadera satisfacción es cuando tienes óptimos resultados y para conseguir esos resultados has invertido esfuerzo, corazón e ilusión. Así debiste de sentirte tú y mamá cuando cada uno de nosotros, tus hijos, nos graduamos e hicimos nuestra vida de manera independiente, verdad? Así de bonito se siente cuando uno hace las cosas bien... Qué tamaña felicidad! Simplemente no puedo describirlo. 

Yo soy la imagen de vuestro ejemplo, papá. Tanto tuyo como de mamá. Yo creo que hicisteis un buen trabajo, viejo mio, tanto conmigo con mis hermanos. Si, soy testaruda y menudas complicaciones he pillado por ello. Sorry 😁

Gracias, papá, gracias por el ejemplo porque tú eres un superviviente, un luchador también. Gracias por el amor y el hogar que nos brindaste. Comparto contigo este pequeño reto personal esperando poder llevar a cabo muchos más. 


Ahora me toca bajar, pero no hay prisa así que ya nos ingeniaremos la forma y los días. Aplicaremos bus y jeep desde los 3000 metros más o menos. 

Te dejo muchos besos y mis más claras intenciones de seguir escribiéndote lo que me queda de viaje. 

Te echo de menos. 

Tu hija. 



sábado, 21 de noviembre de 2015

Crónicas de viaje: No hay circunstancias negativas, papá. Chame, Lower Pisang y Manang.

A veces la vida y las circunstancias te ponen en una tesitura que te da por desistir o mandarlo todo al carajo (visión pesimista) , también tenemos la otra lectura en la que miramos con positividad cualquier momento duro y lo convertimos en energía para poder seguir (visión positiva). 

Estoy dándole la vuelta a las circunstancias  negativas para producir energía positiva... pero ay, si que cuesta!  Aquí todo es muy complicado: el frío, la tierra, la comida picante, las cuestas arriba. Por donde lo veas podrás observar lo difícil que puede resultar todo, pero también es verdad que no hay ningún imposible. 

Día 3: Chame.
Para llegar hasta aquí he tenido que ponerme un knee support que vendría a ser un vendaje de soporte para la rodilla o rodillera. Ayer, mientras llegamos, nos metimos más por la montaña que otra cosa, además hicimos más de 19 kilómetros lo cual es muy malo para mi rodilla. Es por ello que hoy voy despacio, sigilosa, contando mis pasos para no hacerme más daño. 

Estoy con tantas ganas de meterme en una cama que mira tu he acabado en Pensión Monalisa, y hace un frío que te mueres! Tengo encima dos mantas y nada es suficiente. Por suerte la señora del lugar tiene un calentador de leña en mitad de su salón y nos podemos calentar un poquito los pies para luego meterme en la cama. Cama que tambien está helada. 


Día 4. Lower Pisang
Al haber descansado la rodilla no veas lo bien que me siento ahora. Nada me frena, voy volando. Este día resultará también un poco complicado porque ya vamos subiendo. Me gusta saber que se complica, porque vas probando el cuerpo, lo vas retando y ha de responder positivamente. 


Ya voy viendo más los picos, las cimas tienen nieve, las montañas de este Himalaya son hermosas. Papá, este mundo es maravilloso, uno se siente verdaderamente pequeño ante tanta magnitud. Somos poquita cosa. 


Día 5: Manang. 

A partir de ahora ya no hay un retorno. 

Hemos disfrutado un montón por el camino. Como de costumbre vine pensando en todo. En ti, en mis hermanos, en mis sobrinos, en mamá y en demás personas que se han cruzado en mi camino. No sé si ha sido satisfactorio pensar en todos a la vez o más agotador que caminar. 

Papá, yo me recuerdo mucho en Piura. En tu consultorio, jugando debajo de tu escritorio. Quien tuviera la oportunidad de volver el tiempo, no? Yo volvería a esos años en el que el lugar más seguro para mí era tu consultorio y metida debajo de tu escritorio esperando a que acabaras de trabajar. Era demasiado amor, papi Lucho. Eres, sin duda, el hombre que más me ha amado 😌. Y me siento afortunada. 

Hoy hemos caminado tranquilo. Ya hablamos de palabras mayores. Hicimos 22,974 pasos, 15 kms y 600 metros de desnivel. Bufffff visto así, es mucho. Subimos un montón y bajamos tambien otro montón. En un momento hacia tanto, pero tanto calor que parecía que moriríamos allí, luego unas ráfagas de frío intenso nos recordaban que estábamos bien arriba ya. 



Aquí, en Manang, me quedaré dos dias por la cuestión de aclimatarse. Encontré un lugar que hacen pasteles y comi uno. Me supo a gloria! Lo mismo que me sabrá cuando pueda comer carne después de haber terminado estos meses de viaje. Tengo ganas de un solomillo, jugoso, rico. 

Bueno, como te comentaba al inicio de esta carta, a veces las circunstancias son medias raras y terminan pasando cosas que no sabes ni entenderás por qué ocurren. Pues eso, hoy me levanté en este precioso pueblecito de montaña con una somera infección de orina que me han visto en la necesidad de medicarme con antibióticos. La Doctora espera que se me pase entre hoy y mañana, me ha mandado descanso; así que en esas estoy, descansando donde Cristo perdió el móvil para poder culminar con éxito este trekking. En fin papi... Cosas de la vida. 

Papi Lucho, querrás venir conmigo alguna vez? A mí me encantaría, que lo sepas. 

Besitos 

Tu hija. 

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Crónicas de viaje: Syange, Jata y Bagarchhap

Papá, ya empecé a caminar.

Día 1. 
Hemos partido de Pokhara hacia Besisahar en bus, luego de 4 horas hemos llegado; pero ojo! Aún no empezamos a caminar. Dicen todos que no vale la pena hacer desde Besisahar hasta Bhulbhule andando porque están construyendo la carretera así que la mejor opción que tenemos es que nos lleven hasta Syange y de allí empezar a caminar. 

Cuando uno hace un trekking de este tipo, cuando digo de este tipo es porque contemplamos el recorrido, el tiempo, los kilómetros, el clima y sobre todo los grados de desnivel uno sabe de antemano lo que irá necesitando por el camino. Este tipo de circuitos no viene mal un sherpa o porteador y un guía. Convengamos que un 50 por ciento de personas lo llevan porque se sienten más seguros y porque, entiendo, 13 o 15 días se traducen en peso que llevar y cargar por caminos con pendientes y sinuosos. En mi caso, en nuestro caso, nosotros cargamos nuestra propia mochila. Significa que a cuestas he de llevar el 10 por ciento de mi peso, lo cual significa que mi mochila, para 13 días, no debe pesar más de 5 kilos. Pensarás tú que es imposible si tengo que llevar ropa de invierno para soportar los -20 grados en los que dicen estaré dentro de 8 días. Y si, es inviable; es por esta razón que los trekers (personas que hacen trekking) llevan porteadores que les suben la maleta caminando durante los días que sean necesarios. En mi caso he de cargar yo misma mi equipaje montaña arriba, montaña abajo, durante todo este tiempo. 

Por qué te cuento todo esto? Porque yo creo que no hay mejor satisfacción que el trabajo bien hecho por uno mismo. Estoy contenta de cargar mis 5 o más kilos (me he pasado metiendo en la mochila calcetines); a su vez soy consciente que podría ocasionarme algunos problema de cara a la ascensión, por eso contemplo tirar cosas por el camino en caso de sentir que muero de fatiga. Ten en cuenta, papá, que a los 5500 mts, sin oxígeno y con peso de más, cada paso puede ser un via crucis, puede hacer que desistas en subir y no culmines "el paso". 

Esta noche ha sido muy tranquila. Hemos subido pero no demasiado desde Syange hasta Jata, en Jata he dormido y de lo más placentero. Qué descanso para más bueno.



Hoy es el día 2. Jata a Bagarchhap

He hecho 19,380 kms y dado 28,792 pasos empezando a las 7:56 am hasta las 15:00 horas. En que se traduce esto? En que estoy destruida! 19 kilómetros son muchos. Pensaba hacer solo 16 pero me ha ido bien así que decidi aumentar la marcha. Luego, cuando tenía que dar más pasos, las piernas me dijeron que tenía que parar de lo contrario terminaría por colapsarme del cansancio. Y si, las plantas de los pies pedían auxilio porque ya no podían más. 



Durante el camino vine pensado en todo. Pensaba que la vida es un trekking: tienes subidas y bajadas, momentos buenos y malos, y es cuestión de coraje salir de lo malo y cuestión de relajarse disfrutar de lo bueno. En el trekking cargas tu propia maleta, en la vida cargas con tu maleta llamada experiencia. Yo lo veo muy parecido. No sé tú. 


Me gusta andar por el Himalaya. El Himalaya, papi Lucho! Esto está muy lejos de nuestro terruño, de nuestro Piura. Como te decía, me gusta andar por aquí. Tengo una sensación de paz absoluta. Caminar me da tiempo para pensar, pero pensar en todo. Darle vueltas a la vida y a las decisiones que he tomado y que me han llevado hasta donde estoy. Tengo mucha satisfacción papá; pero he de reconocer también que en este camino que yo elegí he perdido a mucha gente también. Quizás los que perdí es porque en realidad nunca estuvieron, no lo crees así?  Yo creo que más de uno nunca estuvo ni al 50 por cien y es por ello que ya no los considero, siquiera. Papá, es verdad que mientras más adultos más tontos nos volvemos? Espero no convertirme en una tonta resentida ni pasota de las personas. Eso no habla bien de la gente y no veas la cantidad de gente que en estos años he conocido así. Qué desastre! 

Ahora ya he comido. Tengo mucho sueño así que descansaré el cuerpo. Te escribiré mañana también aunque no puedas leerlo porque no tengo más internet. 

Te envío un beso desde esta montaña y me despido esperando estés disfrutando tanto como yo. 

Te quiere 

Tu hija Leslie Sarita. 


domingo, 15 de noviembre de 2015

Crónicas de viaje: Pokhara y el inicio.

Hoy me levanté con la tremenda noticia de París. Estoy muy lejos de Francia, es decir, para llegar hasta este remoto punto en el que estoy tendría que atravesar Europa, hacer una parada en África para poder llegar a Asia. En total unas 18 horas de vuelo sin contar el tiempo de espera en aeropuertos. Vamos, que estoy muy lejos de aquello y la noticia me ha entristecido muchísimo pero no me ha sorprendido. Y es que el ser humano ya se pasó de rosca (como diría Paulita) hace cada cosa peor que otra. Pareciera que estuviéramos llenos de rencor, insatisfacción y egoísmo, y nuestras acciones hablen de ello a diario. Tú crees posible un mundo de paz? Realmente? Por mi parte te diré que no. Como te comenté en la primera carta, creo que a todos nos hace falta pasar por todo para poder entender al otro. Mientras vivamos ensimismados en nuestras propias creencias e intolerancias ninguna paz es viable. Nada quiere dar su brazo a torcer, papá. Siempre creemos que nosotros tenemos la razón y nuestros prejuicios saltan a la luz cada dos por tres. Sin embargo déjame que te diga una cosa: yo sí creo que hay más gente buena que mala en este mundo. Quizás cada uno juzga según su forma de actuar, hay un dicho que versa: "el ladron se cree que todos son de su condición", pues visto así si eres una persona deshonesta pensarás que todos son deshonestos, y así sucesivamente. Pues yo creo que las personas estamos cargadas de buenas intenciones, lo malo, que nos dejamos influenciar demasiado. La religión, la política, y nuevamente los prejuicios han hecho que las sociedades matemos en nombre de Dios, ennaltemos banderas políticas y menospreciemos al vecino. 

Acaban de ser las 09:00 y he amanecido en Pokhara, a lado del lago que tiene el mismo nombre. La niebla lo cubre todo. Tomaré una foto para que lo veas.. Espera. 

Hoy descansaré el cuerpo aquí. Es la antesala a nuestro trek que empezará mañana. Llegamos ayer por la tarde en un bus proveniente de Katmandú, que por cierto se estropeó en la carretera, pero que finalmente llegó, yo estaba tan cansada y rendida que no me sentía ni el cuerpo. 

Te comentaré como iré haciendo la ruta hasta el Thorung La? Creo que no. Todos los que veo vienen con guía. Yo no. Solo espero poder llegar a donde tengo que llegar y no desviarme en el camino. En fin... La ruta se puede hacer en el tiempo que cada uno quiera. Yo me he propuesto 13 días. Por qué trece días? Pues es un número que ya utilicé cuando hice el Camino de Santiago y me vino estupendamente bien. Es mi mi numero cábala. En esa ocasión al ser parte llano y parte monte pude caminar entre 25 y 34 km diarios, en esta oportunidad será diferente. Tengo previsto entre unos 14 y 17 km diarios teniendo en cuenta los metros de desnivel durante el recorrido. Según lo previsto este será, creo yo, nuestra ruta:

Besishahar 760m
Bhulbhule 840m
Jagat 1300m
Dharapani 1860
Chame 2670
Lowe pisang 3200
Manang 3540
High Camp 4925m
Thorung La 5416m
Muktinath 3760m
Jomsom 2720m
Lete 2480
Tatopani 1190
Tiplyang 1040

Yo creo que en Lete daré por finalizado el recorrido aunque eso ya lo iremos viendo por el camino. 


Quieres que te confiese algo? Tengo un poco de respeto a lo que voy a hacer. Espero poder terminarlo, papi. Al menos voy a intentarlo. 

Ahora voy a terminar de coordinar todo. Hay que ir muy bien preparado!!

Un besito. 

Te quiero. 

viernes, 13 de noviembre de 2015

Crónicas de viaje: Námaste Katmandú

Námaste, papá. 

Mira tú por dónde pero Katmandú me gusta y mucho. Cuando uno toma la decisión de irse a determinados lugares no tan sofisticados uno sabe que no todo será color de rosa. Sabe que habrá que sufrir un poquito, sabe que no habrá demasiadas comodidades y ponemos a prueba nuestra capacidad de adaptación. En Katmandú ocurre eso, a Katmandu hay que adaptarse. 

Tengo que confesar que Katmandú es una ciudad fantástica. Tiene tanta cultura que resulta inacabable. Cada lugar y entorno es bonito. No es tan sucio como India pero por sobre todo la gente es muy, pero que muy amable  y eso lo hace un lugar estupendo. Cómo no se me ocurrió venir antes! Cómo no se me ocurrió traerte por aquí. 

He andado por todos lados estos días. He caminado hasta dejarme los pies en el asfalto; desde Thamel hasta Patan, Pashupatinah y Swayambhu, Basantapur y demás alrededores de lo más variopintos. 




Yo estoy en el barrio de Thamel. Aquí vienen todos los extranjeros. Está lleno, qué digo lleno, repleto de negocios de ropa para montaña. Todas marcas "truchas" o mejor dicho falsificaciones, lo que me dio a pensar que falsificar aquí no está penalizado, al contrario, da de comer a bastantes familias. 


Los demás lugares han quedado muy destrozados por el terremoto y se han visto en la necesidad de cobrarte por absolutamente todo. Que quiere decir? Que hasta para entrar en el casco urbano tienes que pagar para, finalmente, ver ruinas porque eso es todo lo que ha quedado en algunos lugares. Qué horror! 

El comercio ambulante es espectacular. Lleno de colorido y de mujeres con atuendos fabulosos. Me gustaron mucho las anilinas, son de lo más brillante. Como hemos llegado durante las fiestas todos llevan su mejor atuendo y la marca en la frente. Yo también llevo una para no desentonar, ya ves eso que dicen: "Donde fueres haz lo que vieres". 



La población es muy pobre, papá, Sabes que la polución aquí es A L U C I N A N T E? Es una cosa de no creer. El 60 por ciento de la gente lleva máscara por la calle y, la verdad, resulta necesaria. Estoy pensando en pillarme una y todo. 

Asistí a mi primera cremación. Papá, esa escena me hizo recordar a mamá... Qué tristeza no papi? Ayer, durante la cremación, me asaltó la duda de que prefiero yo: entierro o cremación. Y la verdad que quiero ambas cosas, que me cremen y luego me dejen junto a mamá. Siempre junto a mamá. 


Qué bonito es todo, papi Lucho! Estoy encantada. Ya mañana debo de dejar Katmandú para subir hacia Pokhara desde allá te escribiré contándotelo todo. 

Námaste, viejo. 

Te quiero. 




jueves, 12 de noviembre de 2015

Crónicas de viaje: India

Como te diría... de India me gustan más sus sabores que sus olores. Si, eso es. He llegado al país del sol, porque así es como le llaman y mi primer contacto no ha sido muy positivo. Llegué un día de festividades en el país, no tuve hotel habiéndolo separado con alrededor de una semana de antelación. Son las 03:00 am y estoy en la calle planteando alternativas con un señor en una oficina de turismo de un barrio cualquiera. Un joven que dice que quiere ayudarnos pero la verdad que lo único que desea es vender y vender y vender a ningún módico precio una salida a tan grande problema que tengo. Finalmente lo ha logrado. Hemos llamado a casi todos los hoteles de Delhi y todos aconsejan lo mismo: salir de Delhi y volver cuanto la época de festivales terminaran. Así lo he hecho. 

Para mí la primera toma de contacto es importante, papá. No marca el devenir de manera rotunda pero sí hace que más o menos te hagas una idea del entorno y de lo que va a suceder o puede sucederte, te permite hacerte una idea e inmediatamente ya vas en busca de soluciones a posibles problemas que puedan ocurrir. También es cierto que una persona que se precie de ser tolerante debe dar segundas oportunidades, ha de armarse de paciencia y dejarse sorprender de manera positiva, y pues, en eso estamos. 

Ahora ya no estoy más en Delhi, estoy en Agra. Mi recorrido en estos próximos cuatros días será la ruta que ellos denominan El triángulo de oro que incluye Agra y Jaipur. Tenía previsto visitar estas dos ciudades pero mucho más tarde en el tiempo, ahora nos hemos visto en la necesidad de cambiar. De todas formas esto es solo la antesala a nuestro verdadero recorrido que es hacer el circuito de los Annapurnas en Nepal.

Recuerdo que la primera vez que subí una montaña fue en México. Te acuerdas que estuve viviendo por tierras aztecas durante el 2001-2002? Bueno en aquel entonces yo no sabía nada de hiking ni de trekking ni de nada. Aquella vez yo no sabía que iríamos a subir ninguna montaña, solo sabía que iríamos a Tepoztlán, un pueblo del estado de Morelos. Pues resulta que Tepoztlán es famoso por unos restos de pirámide construida en la cima de la montaña Tepozteco (2000msnm). Bueno, vamos a la historia que me entretengo entre datos que bien puedes leerlos tú en Wikipedia. Aquel día yo no había ido preparada para hacer ningún tipo de excursión (he confesarte que fui en chanclas y falda jeans), los demás sí que sabían que subirían aquella montaña y no me quedó de otra que hacerlo yo también. No tenía ni el calzado ni la condición física ni la indumentaria aún así fui para arriba. Durante el camino escuché muchas risas y bromas de los que venían conmigo. Me sentí muy mal, papá. Pasé mucha vergüenza durante tres horas aproximadamente. Tres horas de escuchar comentarios fuera de lugar. Aquel día, papi Lucho, me prometí a mí misma que nadie se reiría nunca más de mí.  Entiendí que hay mucha ignorancia entre las personas y que el hecho que los otros fueran más preparados que yo no les otorgaba ningun tipo de superioridad, pero yo pienso que ellos si se lo creían, o al menos me lo demostraban con sus comentarios poco afortunados.  Fue humillante, quizás para otros sería solo un incidente, para mí después de aquello, habría un antes y un después. Ah! Pero que sepas que lo subí y lo bajé con los demás, con chanclas y bolsita rojo en mano incluida. Eso sí!

Papá, a veces las personas catalogámos a los demás por sus debilidades... pero es un tremendo error, no crees? No hay persona débil, creo que no demuestran lo que son por falta de empuje o por apatía. Simplemente no quieren, no les interesa o no se les ha motivado lo suficiente; pero todos somos capaces de todo, de absolutamente todo lo que nos propongamos. Eso sí te digo que no hay éxito sin esfuerzo, y si uno quiere algo no vale solo con visualizarse haciéndolo, hay que trabajar para alcanzarlo. Yo ya me he visualizado subiendo hasta el que dicen es el paso más alto del mundo: Thorung La, ahora toca caminar firme y duro durante 13 días. 

Agra me ha gustado mucho. Tiene un fuerte y un monumento erigido al amor: el Taj Mahal. Tú crees papá que el amor ha de ser así? Que nos lo tienen que demostrar con edificios y demás cuestiones ostentosas? Yo pienso que no, pero no es un no radical, ojo! Quizás un anillo habla del amor también pero qué me dices del vivir en paz en pareja y de las acciones del día a día? No habla más esto del amor que una casa enorme con jardín y piscina? A nivel personal nunca he creido en las casa grandes y esas tonterías, siempre he pedido otra forma de demostración del afecto... claro... así me ha ido... Con lo que fuere, ese Taj Mahal es hermoso, si hemos de decir algo a su favor podríamos, incluso aseverar, que Shah Jahan recontra amaba a Mumtaz Mahal. Veinte mil obreros en su construcción que duró, por lo menos, veintiún años en terminar. Realmente majestuoso. Uno se siente allí como una princesa. 


Ahora hemos dejado Agra y nos hemos venido a Jaipur. A esta ciudad la llaman ciudad rosada y es que esta pintada toda en rosa. Es una ciudad simpática pero no demasiado bella. Tiene una contaminación acústica impresionante. La verdad es que esta es una característica muy común en toda India. Yo creo que cualquier máquina que midiera los decibelios se rompería. No imaginas la cantidad de pitidos, claxon, gritos y demás que suenan por estas ciudades. 

Jaipur tiene varios sitios interesantes para ver: el templo de los monos y el fuerte Amber. Disculparás la calidad de las fotos pero son las que tengo en el móvil, cuando vuelva a casa subiré las de la cámara para que aprecies mejor. 



Bueno papá yo ahora te tengo que dejar. He de salir de India y llegar a Nepal. Te escribiré otra carta desde allí. Yo creo que aquello me gustará. Y a ti, te está gustando viajar conmigo? Espero que si. 

Un beso enorme cargado de mucho amor. 

Te quiere,

Tu hija. 

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Crónicas de viaje: misiva a papá.

Sabes de sobra que nunca empiezo nada que no sepa con antelación que no vaya a terminar ni me impongo gestas que no vaya a asumir como un compromiso personal; sabes que si hago algo, lo hago porque estoy convencida que llegaré a buen final y sino es así que al menos lo habré intentado dejándo toda mi energía en ello. 

Empiezo este diario en nombre de ese compromiso personal mío y que deseo compartir contigo y que, estoy segura, lo voy a terminar. Será nuestra conversación, mi monólogo mejor dicho, mi misiva electrónica en el que te detallaré con puntualidad mis apreciaciones de este lado del mundo en el que he decido poner mis dotes "sensibleras" para conocerlo y conquistarlo a mi manera. 

El espíritu por los viajes fue algo que recibí de herencia de mamá. Sabes de sobra que a ella le apasionaba coger aviones, subir y bajar, perderse, aprender y comprar (comprar en los viajes pues). Aún recuerdo las vacaciones del 92... porque fueron en el 92, verdad? cuando nos embarcamos la familia al completo a recorrer Sudamérica. Recuerdo que durante más de 40 días anduvimos por diversas ciudades del sur del globo: Chile, Argentina, Paraguay y Brasil. Tengo unos cuantos pocos recuerdos pero intensos de aquellas semanas por tierras foráneas. Cada vez que he viajado, posteriormente, cuando he terminado de depositar mis maletas en casa otra vez, he logrado tener esa misma sensación de felicidad que tuviera cuando volvimos de aquel viaje en familia. Agradezco también que ese primer gran viaje no hubiera sido a Disney como "se estilaba"en ese entonces porque yo creo que el resultado no hubiera sido el mismo. Nuestro viaje fue de contacto, de cultura, de conceptos amplios, de experiencias, de recorrer, buscar y de entretenerse uno al otro durante horas y días de autobús. Aprendí en aquel entonces que soy capaz de adaptarme a las incomodidades, a las horas eternas de espera de buses, capaz de improvisar y de darle con un plante de cara desafiante a las situaciones incomodas. Te acuerdas que las piedras llovían sobre el autobús cuando entrábamos a Perú de regreso? Yo sí que me acuerdo. Era solo una niña y casi nuestro propios compatriotas nos matan a pedradas. Luego de ese episodio cualquier otro que me pasase a posteriori es una ridiculez, te confieso.


Yo creo que fue lo mejor que hicisteis tanto mamá como tú, papá. No hay mejor herencia que se le deje a un hijo que la adicción a disfrutar del mundo y conocerlo en primera persona. Robándole unas líneas a Anatole France diría "¿Qué es viajar? ¿Cambiar de lugar? No. Es cambiar de ilusiones y de prejuicios". Y si papá, yo creo que si todos tuviésemos la oportunidad de viajar y mirar el mundo desde los ojos y las perspectivas de nuestro anfitrión este mundo se entendería mejor. La empatía sería cosa natural y habría menos prejuicios de los que ya abundan entre la gente. También es cierto que hay quienes mucho han visto y viajado y siguen viendo el mundo con una radicalización personal propia de tiranos y egoístas, estrechos de mente sin remedio. Y es que en este mundo tiene que haber de todo, no es así?.

Pues eso, viajé y viajé y viajé durante los últimos quince años. Pasé por todos los tipo de viajeros : 

A. Viajero ocioso. No me muevo por nada del mundo
B. Viajero indiferente. Realmente no me importa lo que tengo en frente. Solo quería salir de casa y punto. 
C. Viajero burgués. A mí solo me gusta salir de viaje si hay comodidades, si tengo que pasar penas ni salgo de casa. 
D. Viajero intelectual. Solo museos y obras de arte, por favor.
E. Viajero hippie. Solo voy a buscarme a mí misma y el mundo que siga rodando. 
F. Viajero de aventuras. Subir, bajar, arriesgar. Deportes de aventura: buceo, montaña, paracaidismo. Etc.
G. Viajero de fondo. Estoy preparada para cualquier experiencia. Quiero dejarme sorprender.

Ahora mismo soy una mezcla rara de viajero G y F con un poco de todas las anteriores. Huyendo rotundamente del síndrome del viajero B.

Bueno, luego de escribirte todas estas líneas más cargadas de una añoranza del pasado que de otra cosa he de confesarte porqué estoy en donde estoy y cuál es el trasfondo de todo este despelote. Durante meses estuve decidiendo donde iría y donde descansaría el cuerpo después de esta temporada de trabajo que parecía nunca acabar. Dudé entre volver al hogar piurano o incluso quedarme en Mallorca, luego, el cuerpo como siempre me pidió aventurarse a hacer algunas montañas porque la playa... pues, ya lo tiene muy visto y disfrutado, y, papá, como es más que obvio hay que escuchar al cuerpo que es muy sabio y sabe muy bien lo que necesita. 

Empecé a mirar opciones: Montañas Altai en la frontera entre Kazajistán, Siberia y Mongolia o cañon de Wakha Corridor en Afganistán. Ninguna de estas dos opciones eran viables, el tiempo (otoño/frío) y la inseguridad de los países (en el caso de Afganistán) frenaron radicalmente mi idea de hacer unos recorridos que llevarían semanas entre sus cañones y parques naturales. Finalmente me decliné por Nepal. Te preguntarás el porqué la montaña. Quizás porque simplemente soy testaruda pero muy a parte de eso es que hay una historia detrás de esta decisión. Una historia que sucedió muchos años atrás y que ha derivado aquí: a andar India y los caminos del Annapurna en Nepal significativamente.

Siempre hay un algo que ha de motivarnos, en mi caso es mi historia personal. Esta historia que me ha hecho ir por allí y por acá: Europa y sus montañas, sus cañones y montes más significativos. Me llevó a aventurarme a los Andes, al Salkantay durante sus días y sus noches en aquellas pampas donde hace un frío que mueres. Introducirme en la selva!  Que me hizo recorrer en busca de respuestas las Highlands en Escocia; subir en erupción el volcán Stromboli en la isla del mismo nombre, el Ben Nevis, el Mulhacén, las montañas Simien, el Ras Dashen, cruzar el cañón de Europa en Cerdeña y demás lugares.  Hay una historia, papá, una historia que pienso contártela en la próxima misiva, si me lo permites. Por lo pronto te dejo estas líneas cargadas de afecto y de ilusión esperando disfrutes tanto como yo de este viaje. En breve te enviaré más crónicas. Espero te aporten felicidad al leerlas por mi parte, te confieso, son un verdadero éxtasis de bienestar.

Te quiere,

Tu hija.  

Pd. Disculparás esta forma tan pobre de escribirte pero no tengo ordenador decente conmigo. 




martes, 15 de noviembre de 2011

En busca de Machu Picchu


Enero, 2010.
Hace no más de cinco días echamos a andar un proyecto que nos tenía comiéndonos la cabeza desde hacía exactamente un año atrás. Hace un año, como les decía, estaba imaginando con Patricia (lamentablemente no pudo venir con nosotros) la posibilidad de hacer un recorrido por el Perú. Un recorrido en el que la característica más importante sería dormir a la intemperie, en tiendas de campaña, mientras atravesábamos andando las cumbres de los Andes, coronando montañas y durmiendo a los pies del nevado Salkantay y Umantay, disfrutando del entorno, flora y fauna, así como de los poblados más alejados de la sierra y selva de este mi país, Perú.

Ahora, un año más tarde lo estamos haciendo. En este momento me encuentro en el centro de la ciudad del Cuzco, en la Av. del sol, escribiendo y plasmando mis experiencias de estos 6 días en los que con un grupo de amigos españoles y peruanos hemos recorrido la geografía serrana con sus cordilleras, sus nevados, lagunas y alturas varias.

Gorka, César, Andoni. Heidy y Les en Lima.
Empezamos con el encuentro en Lima: Heidy, Cesar, Gorka, Andoni y yo. Unos hemos llegado a Perú antes, otros acaban de aterrizar después de un viaje de 11 horas sin paradas en ningún sitio. Estamos emocionados, espectantes, nerviosos  así que para acallar los nervios nos hemos dirigido al centro de Lima a fin de tomarnos unas Pilsen y Cristal . Ya aquí y mientras vemos al gentío capitalino andar nos reímos y vacilamos sobre los posibles fracasos de nuestra travesía que se iniciará en la ciudad del Cuzco (2600). Ya juntos y luego de unas cervezas en nuestro organismo nos dirigimos al aeropuerto como quien sale de una fiesta de resaca de año nuevo, unos con corbatas otras con binchas de colores con apariencia de carnaval de a destiempo.

Os contaré cómo fue nuestra historia:
Ya en Cuzco solo falta darle curso a la pastilla del Soroche o bien llamado mal de altura. ¿Qué que es el Soroche? Pues leedlo en Wikipedia así os quedará muy claro, además ellos se explican mucho mejor que yo; si os puedo dar unas pinceladas os diré que normalmente a los 2600 metros de altitud es normal que todo , y cuando digo todo, es todo, empiece a cambiar dentro de tu organismo. Lo que está dentro quiere inmediatamente salir fuera, la cabeza duele como resaca dolosa después de 5 días de juerga malsana, la falta de oxígeno es una "putada", el cansancio una pesadilla y mejor no sigo porque sino no querrán venir jamás de los jamases. En fin... con una doctora dentro del grupo es más sobrellevable el asunto, ya que es la que en principio puede socorrernos a una mala que nos sintamos realmente "jodidos". Lo preocupante es que esta doctora, que es mi hermana, sufre de ataques de asma y ya viene con inyecciones encima así que estamos en plan de quien cuida a quién.  Todo pinta a que ella estará peor que nosotros aunque será el viaje quien se encargará de demostrarnos lo equivocados que estamos. Bueno, el mal trago pasarlo pronto o como mucho no hacerle demasiado caso, así que empastillado todos empezamos nuestro viaje Ruta Salkantay.

Sayllapata 3450. Mi hermana Heidy y yo .
Pues eso, salida de Mollepata que está a 2,900 msnm: Desayuno y empezamos a caminar. Unos desde ya el inicio empezaron vomitando y poco caminando, los demás caminar y caminar, caminar y andar, divisar la naturaleza, la flora, poca fauna por trochas, caminos inexistentes, barro y abrigados por una lluvia pesada que iba y venia cuando quería.  Ropa mojada que se seca a medida vas caminando y el sol va alumbrado. Frío, recuerdo el frío, el viento, el mal tiempo. De esta manera anduvimos cerca de nueve horas  o más. Alrededor de 18 kms de subida continua hasta llegar a los 3700 msnm en donde se encuentra nuestro primer campamento de nombre "Soraypampa", allí apostados en tiendas de campañas, nos abrigamos unos con otros para resistir los fríos intensos de 2 grados o menos que a esas alturas soplaba con la férrea intensión de no dejarnos dormir ni descansar nuestros ya derrotados cuerpos.

Larga y difícil noche fue aquella, imposible dormir. No podíamos respirar como se debe (recordad que somos chicos de costa) Cesar dió vueltas, Heidy lo mismo, yo con la garganta a más no poder de dolor, levantándonos a media madrugada para tomar pastillas varias que nos aliviase los dolores  de cabeza, garganta, estómago que nos perseguían sin darnos tregua alguna. Aún así hemos superado la noche . Sobre las 5 y 30 de la madrugada se ha acercado Simón Puma a nuestra tienda de campaña y nos ha dejado tazas con canela caliente. La noche ha terminado y el día aún continúa.

Subidas con frío y el dolor de estómago que no se va.
Nosotros seguimos subiendo de eso ni dudarlo. Nos duelen el cuerpo y el estómago, la gente de la comida se esfuerza pero no logra satisfacer nuestras ansias, sed y apetito.

Esa madrugada siguiente hemos empezado a caminar cerca de las 6 am. Algunos del grupo se han planteado la posibilidad de rentar mulas que les ayuden a cruzar uno de los senderos más duros de la caminata- Nuestros "sherpas" no han dudado en traer a las bestias rápidamente y así, lo que yo considero los más sensatos, se han colocado encima de las mulas y han empezado a hacer la subida de aquella cara de montaña que sobre las 6.30 am luce imposible de subirse andando. Por mi parte yo sigo con lo mío: Voy a llegar a Machu Picchu andando, lo dije y así lo haré.

Nevado Umantay 5, 900 msnm
¡Por Dios! en que estaba pensando cuando me lo propuse y me comprometí a hacerlo? No lo sé,  no tengo respuesta alguna, pero aquí estoy dispuesta a superarme, dispuesta a demostrarme que es posible. Ando y ando, sobre paro para tomar el aire y hacer algunas anotaciones en mi cuadernos de viaje. Voy montaña arriba con la intención de subir un desnivel de 900 metros. Tengo al nevado Salkantay (6,200) mirándome a los ojos, desafiándome. Un aire helado congela mis pulmones, a veces que estoy muy cansada y que no puedo seguir más. Voy yendo sóla por ese camino del Umantay (5,900) dispuesta a dejarlo todo en el camino. Puma que sigue unos metros por arriba de mi me alienta y me repite que puedo hacerlo,  así luego de andar y andar no me ha quedado de otra que arribar a los 4,600 metros, al Salkantaypampa  propiamente dicho llena de una enorme satisfacción y verdaderamente emocionada.

Luego bajar para ir al siguiente campamento y ya estamos en el tercer día. De los 4,600 bajamos a los 3,300. Unos vomitan, otros tienen dolor de cabeza, a mi el estómago no me deja en paz, algunos maldicen y uno que otro aún con todo esto estamos emocionados y contentos, pasándonoslo sensacional en medio de la naturaleza, andando entre cascadas, aguas frías y lluvias eternas. Luego de 12 horas de andar hemos llegado a Kayanpata (3,300) en donde dormimos y nos reímos contándonos historias de pumas y osos que suelen andar por la ceja de selva muy cerca de donde nosotros tenemos las tiendas armadas. Hoy ha sido un día fructífero: hemos pasado torrentes de agua helados y andado 20 kms. Uff, cómo cuestan las alturas.

Sahuayaco 2064 msnm

Esto se pone bueno.
Cuarto día: Lo inimaginado. Fango, barro, lluvia, selva, calor y César medio desmayado en la subida.  No, en medio de una ceja de selva en la que los árboles se tragan el sonido, los gritos, todo, uno no se puede poner a vomitar cual niña del exorcista, no, es una locura, El cuerpo se descompensa, se baja la presión, estás a tropecientos metros de altitud sobre una subida de selva de cerca de 300 metros, en donde el centro de salud más cercano es a 20 kilómetros en  coche que no lo hay y que si lo hubiese solo es posible encontrarlo saliendo de aquella selva y bajando la montaña por tus propios pies. Si amigos, ¡Qué bonito es lo bonito!, eso mientras todo va bien caso contrario se pasa angustia y muchísima.

Hoy he subido la montaña a tropezones, con todas mis fuerzas o las pocas que me quedan en busca de ayuda. César se ha puesto mal, Heidy se niega a bajar a ayudarle porque también está agotada, yo escucho algunos gritos, bajo unos metros y hallo este panorama. Simón, nuestro guía, anda a 300 metros de distancia y más arriba de nosotros. Ahora Heidy aguanta la cabeza de César, yo  hago lo que puedo, avanzo entre el lodo, grito millón un veces a Simón Puma, la selva se traga mis gritos. El fango nos cubre todo el pié y más. Las ramas están mojadas, las manos las llevo cubiertas de fango, avanzo hacia arriba con la esperanza de encontrar a Simón que es el único que puede ayudar a nuestro amigo allí abajo. Llego extenuada a tiempo para contar a nuestro guía que está pasando unos metros abajo. Inmediatamente va en su ayuda y como buen guía le exhorta a seguir por el sendero advirtiéndole que él y sólo él  tenía que salir por su propio pie de ese lugar porque no cabía posibilidad de ayuda alguna. César, que se siente fatal, saca fuerzas de donde puede y logra subir aquella cara de montaña para por fin llegar a la cima desde donde emprenderíamos la bajada hacia una carretera que pasaba cerca de allí.

Machu Picchu, ¡Qué lejos que estás!
Luego de bajar la montaña hemos llegado a una carretera. Heidy y César han salido de allí en un coche que Simóm ha buscado unos kilómetros más arriba. Ambos se sienten extenuados y Heidy lleva el tobillo doblado al completo. Gorka y Andoni van adelante, despreocupados y sin noticia alguna de lo que ha pasado, por mi parte he dicho que llego andando a Machu Picchu y así lo haré aunque para ello he de quedarme caminando alrededor de 15 km sóla entre montañas y sin nada de gente por allí. Tiempo que me viene fantástico para pensar, fotografiar, y grabar en mi memoria lo que ahora les cuento al detalle. Luego de cuatro horas más  de camino estaba ya con mis amigos en Sahuayaco (2080 metros) disfrutando de una buena comida.

Tren y ya estamos en  Aguas Calientes, a los 2000 metros del altitud (Si que hemos bajado). Queremos descansar y reposar el cuerpo para preparar la subida del día siguiente a Machu Picchu. Si, aún la cosa no termina, aún nos faltan algunos metros de altitud y algunas horas de andar al amanecer. Los lesionados irán en bus, los montañeros andando y los  cabezotas, en los que me incluyo, también andaremos en medio de la madrugada.

Textual (libro de viaje): "Son alrededor de las 4 y 35 de la mañana, encontrome con mi linterna y mi ropa de monte con dirección a la cima del Machu Picchu, estoy emocionada aunque siento el cuerpo molido de tanto trajín y caminar. De dormir mal y de pasar mucho frío por las noches. He de hacer el ascenso, he de bordear la montaña y llegar allá arriba, no veo nada, escucho que hay muchos bichos por aquí... dónde se metieron los demás, dónde está Machu Picchu?" 

Machu Picchu, Cuzco. Perú
Y así sucedió, que luego de una hora y veinte minutos podía divisar a la gente a la entrada de Machu Picchu. Subí esa última montaña completamente sóla, disfrutando del paisaje,  admirando el amanecer, imaginando la historia, arrepintiéndome de nada y celebrando que yo, si, mis amigos y yo, habíamos hecho la Ruta Salkantay y llegado a la cumbre de los Incas.

Gorka, Andoni, Heidy y demás gente en Machu Picchu.


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lunes, 12 de septiembre de 2011

De Ascensos y descensos: Mulhacén (3.489mts)

Partiendo desde Capileira hacia la Cebadilla.
Miraba a mi alrededor, lo difícil de la pendiente, lo fuerte del frío, la ausencia de sol por doquier, las lomas que dibujaban solo siluetas que iban para arriba y más arriba, que se perdían entre otras pendientes aún más lejanas, aún más empinadas.

Nos fuimos al Mulhacén (3,489 mtrs). Algunos las vacaciones las pasan sobre la arena, despejando el trajín de la rutina y el día a día entre cócteles y bebidas espirituosas, refrescantes y de buen sabor, a orillas de cualquier balneario, en concordia de un sol espléndido y con la compañía de un buen comer. Si, a mi también me gustan esas vacaciones, comer copiosamente y disfrutar de los paseos a pie de mar; aunque para mí no sería más que hacer un poco, otra vez, de lo que hago diariamente puesto que tengo la suerte de vivir cerca al mar y trabajar a escasos metros de él, pasear lo que quiero antes y después del trabajo y disfrutar de todo lo que a esta vida acompaña por ello, cuando tengo vacaciones, opto por escapar a la montaña, hacía aquella que dije que jamás iría tan a menudo y juré jamás de los jamases subir no sea que hubiera un algo realmente valioso y por lo que sufrir allí arriba.

Os lo digo: nos fuimos al Mulhacén. Llevaba desde enero de este año (2011) pensando en la posibilidad de subir el pico más alto de la Península. Había vuelto de subir el Ben Nevis en Escocia, lo que vendría a ser el pico más alto de Inglaterra. La satisfacción fue realmente única teniendo en cuenta que sin crampones y con nieve de la estación a la vista pudimos subirlo aún a costa de un cansancio físico que se hizo presente después de 5 horas en las que no hicimos más que subir. Claro, la subida desde los 80 msnm hasta los 1300 en casi 5 horas no fue sencilla pero... (siempre existe un pero) fue la antesala a, posteriormente, encararnos a la misión de subir el pico más alto de la Península Ibérica sea como sea. Y así nos lo propusimos.

La fatiga que me recorre el cuerpo solo recordarlo es inenarrable. Nunca, ni subiendo el Salkantay (Salkantaypampa 4,600 msnm) lo había pasado tan mal. Quizá porque para subir los Andes ya veniamos a tope de pastillas para el mal de altura y con ropa adecuada para este tipo de excursión. En este caso para subir el Mulhacén y creyéndome que la temperatura no descendería no cargué con lo respectivo para hacer del ascenso una jornada de caminata sino agradable cuando menos pasable. Pues eso, lo recuerdo y el cuerpo se me hiela como si pasara en este mismo momento en que les relato esta pseudo pesadilla. Pesadilla porque por una vez pensé no poder terminar tamaña expedición. Pensé tirar la toalla en cuatro oportunidades, pensé agarrar mis "chivas" e irme al carajo sea como sea.

Mapas de ascensos y descensos, total para qué!
Puedo dividir esta experiencia en tres etapas:

Etapa 1: Subir y subir, tremenda calor.

A lo lejos el Mulhacén.
Llegamos a Capileira (1200 msnm) allí dejamos el coche. Me dirijo al Centro de Interpretación de Altas Cumbres (CDIAC), claro, por supuesto, uno no puede aventurarse a la locura, aunque que más da lo que te diga el profesional si al final voy a hacer lo que me dé en gana. El señor, entendido en la materia, no hizo más que recomendar la ruta sencilla, pero yo había ido a sufrir o a quedarme en la montaña así que de fácil nada y opté por la dura, la complicada, la difícil, y vale que ya fuera de por si una verdadera tortura pero hacerla de 12 del día a 5 de la tarde, en medio del sol, con alrededor 34 grados se convertía en un suicidio en toda regla.

Ruta hacia la Cebadilla y andar, andar. Qué calor! Aquel sol imparable quemaba todo lo que tenía a bien o a mal alumbrar. La piel hervía, la sed apremiaba y cada dos por tres hubo que detenerse a los pies de un arrollo a mojarse el cuello, los brazos y las piernas. 

No había otra cosa que hacer: para subir el Mulhacén íbamos a sufrir, ya lo vaticinaba el estrepitoso calor, y lo empinado del camino. El final del día debía de ser: El refugio de Poqueira (2500 metros) ubicado en la vertiente sur de Sierra Nevada, sobre el barranco de Poqueira a los pies del Mulhacén. Hasta aquí había que llegar el primer día, descansar, comer bien y preparar ea ascensión al pico para la mañana siguiente.

Etapa 2: Me congelo, volvamos a casa.
Pocas veces me había acordado yo tanto de aquella frase que mi madre inteligentemente repetía: "Y quién mierda te mandó a estar allí". Esta frase se repetía cual eco sin ningún atisbo de perdón o de descanso en mi cabeza. La subida la empezaríamos sobre las 08:15 am (hora zulu) por la cara oeste de la montaña. La cara oeste no tiene más misterios, es una de las caras más asequibles para empezar esto antes de enterarme que la cara este es mucho más relajada, de loma arriba y loma abajo, sin demasiada pendiente de por medio.

Empezamos la subida, y de paso el congelamiento. Provista de unos buenos pantalones de montaña, medias gruesas, camiseta, polar y un par de guantes apropiados para el entorno yo me dispuse a subir el Mulhacén "bendito" y coronar la cima cual Pasabán en sus inicios, muy iniciales, claro esta y valga la redundancia.

Las vistas desde la montaña son impresionantes
Luego de una hora las manos no eran mías, empecé a creer que otro ente las había hecho suyas o que simplemente se me habrían quedado en el camino porque yo sencillamente no las sentía más. Mis pies iban por el mismo camino o por uno diferente creo yo porque tampoco los sentía como parte de mi cuerpo y de paso la cabeza empezaba a doler como resultado del frío. Lágrima y correr hacía la ladera por donde se asoma el sol para que haga su trabajo y caliente mi cuerpo para poder proseguir con la travesía, caso contrario me vería en la obligación de bajar y volver lo andado por, creo yo, congelamiento del bueno, sí señor! Ahora bien, me dirán que soy una exagerada... teniendo en cuenta que había quienes subían en pantalones cortos, no lo sé, pero con lo que a mí respecta yo estaba pasando mucho frío y no era ninguna broma.

Luego de subir y subir por la dichosa cara oeste, pudimos, después de casi 4 horas llegar a la cima del Mulhacén. Un pendiente de piedra que se hizo eterna subir era la antesala a tan espectacular panorama y vista que estaba a punto de desvelarse ante mis ojos. Aquella pendiente de unos 600 metros de altura la recordaré el resto de mi vida, ¡Eso lo puedo jurar! Luego de prácticamente dejarnos los cuádriceps en aquella subida pudimos por fin llegar a lo más alto de la Península Ibérica.

En la cima del Mulhacén (3489 metros)
Etapa 3: ¡La manía de no escuchar a quien tiene la razón y sabe de lo que habla!
Una vez descansados, empezamos el descenso. 

Aún recuerdo que el guarda del CDIAC nos recomendó el descenso por la loma de la montaña, caso omiso que hicimos prefiriendo seguir las instrucciones de las mujeres que regentaban el refugio quienes nos dijeron que bajando por la cara sur nos ahorraríamos por lo menos una hora de camino. ¡Craso error!

A ver, os lo cuento, si alguien tiene pensado subir y bajar el Mulhacén (obviamente que si se sube se baja) atención: No descender por la vertiente sur, no, no y no. Es una locura, además de un sin propósito en toda regla. La cara sur es muy empinada. Llena de grandes piedras y pequeñas cual arena, los pies no llegan a fijarse en la ladera, aquello resbala como si de agua se tratase obligando a hacer más resistencia a través de las rodillas, fatal! No hacía ni 45 minutos que empezamos el descenso que mi rodilla derecha, que ya venía tocada del Camino de Santiago (mayo 2011), no tuvo mejor idea que tronarse y empezar a dar el fastidio cuando faltaban aún cerca de dos horas para llegar al refugio.

¿Por qué? me repetía constantemente, porque si, me respondía a fin de darme ánimos. Angustiosa bajada, dolorosa, larga, cansada, pero terminada con pundonor como diría los valientes y gallardos. Con la rodilla derecha doliendo y la izquierda empezando a molestar bajé aquellas pendientes sin mirar atrás, deseando llegar cuanto antes y tomarme a pie de mar una de esas caipirinhas que en mi mente otros disfrutaban al sonido del vaivén de las olas.

Cara Sur del Mulhacén
 Si, el Mulhacén me ha supuesto mucho esfuerzo, mucho más que cualquier otra montaña que haya subido aquí o allí, pero es que pensando en el camino de vuelta, no siempre ni cualquiera sube una montaña de 3489 metros de altura con un desnivel acumulado de 2289 metros o algo parecido. Suena fácil, se lee rápido pero cuando se está allí y lo miras desde lejos parece un imposible, cuándo lo observas a distancia media pareciera que ni en sueños y cuando te encuentras a sus laderas piensas que es mejor no continuar y claudicar en el intento. Claro que me ha supuesto esfuerzo, un tremendo esfuerzo diría yo, pero allí en la cima, rodeado de aire, mirando de un lado el mar y del otro las llanuras no hubo sensación más buena y auténtica que sentirse, estar y verse en los más alto de lo conocido. Y con esto me quedo.

Lessar.